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Supersticiones de boda

Los zapatos.
Parece que hay más supersticiones asociadas a los zapatos que a otros aspectos de un casamiento. Si nos remitimos a las épocas bíblicas, descubrimos que los zapatos eran un símbolo de autoridad, que diferenciaba a una persona poderosa de los esclavos descalzos. Los zapatos también eran una forma de cerrar un trato. Un padre le daba a su yerno un par de ellos el día de su casamiento, simbolizando la transferencia de la autoridad sobre su hija.
En Suiza, las novias dejan los cordones de sus zapatos sin atar, para tener hijos rápidamente. En el pasado, las mujeres rusas acostumbraban a sacarle el calzado a su novio.

Costumbres de boda

Las campanas.
Nuestros antepasados creían que los demonios se ahuyentaban con los sonidos fuertes, y por eso después de una ceremonia nupcial siempre se hacían sonar las campanas. En la época victoriana las novias solían posar debajo de una enorme campana hecha con flores frescas. Con los años, las campanadas fueron reemplazadas por la música.

Supersticion en la boda

NOVIOS SUPERSTICIOSOS
Mientras que muchos de nosotros nos reímos de las supersticiones, cuando se trata del casamiento, son muy pocos los que se animan a ignorarlas. Es más fácil ser cauteloso y llevar algo azul, que arriesgarse a la menor desventura en un día tan importante
Existen muchas supersticiones asociadas al casamiento. Algunas de ellas son muy conocidas. Todo el mundo sabe que el novio debe levantar a la novia al entrar a su nuevo hogar y que los recién casados deben comerse el primer pedazo de la torta de novios. Otras supersticiones ya se han convertido en partes ineludibles de un casamiento. Para nuestros ancestros, brindar con las copas de champagne o hacer repicar las campanas de la iglesia eran formas de ahuyentar a los malos espíritus. Actualmente, al brindar nadie piensa en el verdadero origen de esta costumbre.
Insólitamente, cuando el matrimonio fue declarado sacramento eclesiástico en 1439, las supersticiones se impusieron con más fuerza y se aplicaban para evitar la mala suerte. Los novios debían estar alertas contra los malos auspicios y la experiencia les enseñaba a interpretar ciertos signos de la naturaleza como mensajes para su futura vida. Casarse después de la cosecha, por ejemplo, era una forma de asegurar la descendencia de la pareja. Nuestros antepasados asociaban la fertilidad con bandadas de pájaros volando por arriba de la ceremonia, y la prosperidad con el hecho de que el casamiento se desarrollara con la marea entrante.
Hoy en día, las supersticiones se toman de una forma trivial y hasta divertida. Algunas tienen sentido, mientras otras son simples frivolidades. Pero los novios que esperan que su vida matrimonial sea feliz y duradera, tendrán que incorporar algunas de ellas.