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Traje para padrinos

Una excelente opción para los padrinos o los papas es esta combinación de guayabera en manta color crudo y manga corta de Camasha, pantalón azul marino con acabado satinado de Zara, cinturón trenzado azul marino y zapatos cafés de ante con costuras en blanco de Canali para High Life; lentes, Prada Sport.

Historia de Coco Chanel

A principios del siglo XX, Coco Chanel revolucionó la moda femenina francesa, y, por lo tanto la del mundo entero. Hoy en día todo el mundo reconoce su estilo, sus típicos tailleurs, su característico “vestidito negro”, sus carteras negras de matelasé y cadenas doradas y sus collares de perlas y piedras falsas, bañados en oro. Este año, 2005, el Costume Institute del Museo Metropolitano de New York, celebró el trabajo y la herencia de la diseñadora con una muestra que se exhibió de mayo a agosto. El Museo Metropolitano editó Chanel, un libro en su honor con textos sobre su vida y sus creaciones.
Gabrielle “Coco” Chanel fue la diseñadora más extraordinaria del siglo pasado. Sin embargo nadie le regaló nada. Nació en una familia muy humilde. Su padre era un vendedor ambulante y su madre era descendiente de unos trabajadores campesinos. Gastada por la vida ardua, su madre murió a los 30 años y su padre desapareció al poco tiempo, dejando a Chanel, de once años y a su hermana Julia-Berthe a merced del orfanato provincial de Aubazine. Los años vividos en Aubazine marcaron fuertemente la estética de la diseñadora. “Chanel demostró que nada era más chic que el lino, la sarga color azul marino y mucho jabón,” dijo Cecil Beatón. Cuando cumplieron determinada edad, las niñas Chanel fueron trasladadas a una institución en un pueblito llamado Moulins. Allí, las chicas que concurrían por caridad eran distinguidas de las que pagaban la cuota con un vestidito negro de lana y algodón. Años después ella se vengó uniformizando a todas las mujeres, al lanzar sus famosos vestidos negros.
El mayor objetivo de Chanel fue crear una nueva mujer, libre y sin trabas, adaptada al mundo real y moderno. “Yo liberé al cuerpo,” dijo. Comenzó a trabajar con telas más fluidas y fáciles de aplicar, como el jersey hecho a máquina, creando una revolución en la moda, ya que hasta entonces este era un material usado únicamente por los hombres. Esta tela humilde permitía una gran libertad de movimiento. “Si no tenes ropa con la que podes viajar, estás lisiado,” opinó Chanel, “y si no podes viajar, no podes vivir”.
Sus diseños unificaron la silueta femenina, eliminando las interminables capas de tela y las prendas elaboradas que iban por debajo de los vestidos. Rompió con la imagen del cuerpo desarticulado en distintas partes -una cintura exagerada, caderas, busto- y creó una silueta más pueril, con caderas y cinturas más naturales, sin corset. Sus vestimentas, rectas y sueltas, esfumaban las curvas femeninas, en lugar de enfatizarlas. Como resultado agregaban un gran movimiento visual al cuerpo, mientras le garantizaban a quienes las usaban, mayor movilidad y libertad. La simpleza de sus creaciones demostraban su filosofía de vida: la ropa no es lo que realmente importa, lo que interesa es cómo te ves. Para Chanel el mayor lujo era la comodidad, y por eso sus prendas nunca exageraban las distintas partes del cuerpo, sino que acompañaban sus contornos naturales.
Pero el mayor aporte que Chanel le hizo a la mujer no se exhibía en las vidrieras parisinas ni lo lucían las damas de la alta sociedad. Su mejor herencia fue el ejemplo de su propia imagen y de su estilo de vida. Ella llevaba una vida muy moderna en una época en que hacerlo era todo un desafío. Las mujeres veían en Coco todo lo que querían para sí mismas: una persona libre para seguir sus instinctos, para trabajar y para elegir a sus amores, pero siempre manteniendo el misterio femenino. Por eso todo lo que ella se ponía se convertía en moda. Cuando se cortó el pelo cortito, inició una locura internacional por el look garcone. Cuando comenzó a desplegar sus lentes -un accesorio que generalmente era ocultado- y a usar zapatos chatos, las mujeres le empezaron a copiar. Cuando comenzó a usar largos collares de perlas y piedras falsas, popularizó dos alhajas que sólo usaban las mujeres más acaudaladas: los collares de perlas naturales y la tira de diamantes. De esa forma también rompió la barrera entre clases y el mito de que una mujer soltera no podía usar muchas alhajas para no quedar como que quería atraer a un hombre. Todo el mundo quería ser como ella, una persona independiente y coqueta, que se adaptaba tan bien al mundo masculino de los negocios como al femenino de la belleza. Para ella la moda era lo opuesto de la cobardía. “Chanel usaba lo que hacía,” escribió Marquand. “Su colección era, simplemente, ella misma, y se sentía homenajeada cuando la imitaban.” Ella era una mujer que inspiraba a otras a ser auténticas. Por eso, para esta producción les pedimos a los diseñadores que hicieran un vestido en homenaje a Coco Chanel, para que el día de tu casamiento, tú también te inspires en esta mujer y te animes a imponer tu propio estilo.